Historia

Esta es la categoría donde situaremos los artículos referentes a la historia.

14 Mayo 2013

El Evangelio Según La Historia de la Iglesia (2ª. Parte)

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Por Nathan Busenitz

El Evangelio Según La Historia de la Iglesia (2ª. Parte)

Muchas personas piensan en la Reforma como algo que comenzó con Lutero en 1517. Pero la realidad es que la Reforma fue un movimiento que había comenzado a ganar impulso mucho antes del siglo XVI.

Antes en la década de 1100, 350 años antes de que Lutero clavó sus 95 tesis, un grupo conocido como los valdenses empezaron a enseñar que la Biblia es la única autoridad para la iglesia. Ellos desafiaron la autoridad del Papa, se comprometieron a predicar el evangelio, e incluso tradujeron la Palabra de Dios en el lenguaje común de la gente. Ellos fueron perseguidos severamente por la Iglesia Católica Romana, y como resultado se encontraron a menudo escondidos en los Alpes. En el siglo XVI, durante el tiempo de vida de Calvino y Knox, los valdenses se unieron oficialmente al Movimiento de la Reforma porque se dieron cuenta de que los reformadores del siglo XVI valoraron las mismas verdades que habían estado comprometidos con el principio.

En el año 1300, todavía dos siglos antes de Lutero, un erudito Inglés llamado John Wycliffe empezó a enseñar que la iglesia estaba en una urgente necesidad de una reforma. Wycliffe ha sido apodado la "estrella de la mañana de la Reforma," porque afirmó doctrinas esenciales de la Reforma como la sola Scriptura y sola fide, también fue el primero en traducir la Biblia al Inglés. El erudito de Oxford se opuso al papado, llamado al Papa el "anticristo." En cambio, él enseñó, que sólo Cristo es la Cabeza de la iglesia. Wycliffe negó la regeneración bautismal, se opuso a la misa, criticó las indulgencias, y enseñó que el clero debe ser capaz de casarse. La Iglesia Católica Romana se enojó tanto a John Wycliffe que, después de su muerte, desenterró sus huesos y los quemaron en efigie.

Una generación más tarde, en el año 1400, un predicador llamado Juan Huss de Bohemia entró en escena. Fue influenciado tanto por los valdenses y las enseñanzas de John Wycliffe. Y él era muy popular en la ciudad de Praga, donde fue profesor en la Universidad de Praga y también predicó poderosamente a cerca de 3.000 personas cada semana —no en latín, sino en su propio idioma. Como Wycliffe, Huss se opuso al papado y enseñó que sólo Cristo es la Cabeza de la Iglesia. Y que si Cristo es la Cabeza de la iglesia, Su Palabra es la única autoridad en la iglesia. Y si Su Palabra es la única autoridad, el evangelio debe ser definido por la Escritura solamente.

03 Mayo 2013

El Evangelio Según la Historia de la Iglesia (1ª. Parte)

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Por Nathan Busenitz

Era poco más de 500 años atrás, en el otoño de 1510, que un monje católico romano desesperado hizo lo que pensó sería el peregrinaje espiritual de toda la vida.

Se había convertido en un monje cinco años atrás –para sorpresa y consternación de su padre, que quería que fuese abogado. De hecho, iba camino a casa desde la escuela de derecho, que este joven hombre –entonces de 21 años de edad, se encontró en medio de una fuerte tormenta eléctrica. El rayo fue tan intenso que estaba seguro de que iba a morir. Temiendo por su vida, y confiando en su educación católica romana, clamó pidiendo ayuda. "Santa Ana", exclamó, "¡Perdóname y me haré monje!" Quince días más tarde, dejó la escuela de derecho y entró a un monasterio agustino en Erfurt, Alemania.

El miedo a la muerte lo había llevado a convertirse en un monje. Y fue el miedo a la ira de Dios que lo consumió por los próximos cinco años, tanto es así, de hecho, que él hizo todo en su poder para aplacar su conciencia culpable y ganar el favor de Dios.

Se convirtió en el más exigente de todos los monjes en el monasterio. Se dedicó a los sacramentos, el ayuno y la penitencia. Incluso realizo actos de auto-castigo como dejar de dormir, soportar las frías noches de invierno sin una manta, y azotarse sí mismo en un intento de expiar sus pecados. Al reflexionar sobre este momento de su vida, diría más tarde: "Si alguien podría haber ganado el cielo por una vida de un monje, era yo." Incluso su supervisor, el jefe del monasterio, se preocupó de que este joven era demasiado introspectivo y consumido con preguntas acerca de su propia salvación.

Pero las preguntas inquietantes no se irían.

22 Abril 2013

La Rebelión de Absalón: Anatomía de un Golpe de Estado

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Por Jorge Ruiz Ortiz,

"¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad" (Habacuc 2:14)

1. La caída de David comenzó en realidad mucho antes de su pecado con Betsabé: ya se dio durante su exilio en los tiempos de Saúl. El ungido del Señor comenzó a tener muchas mujeres. A pesar que estaba culturalmente admitido en aquella época, era un comportamiento que transgredía los mandamientos de la Ley divina (Gn. 2:24; Dt. 17:17). Es significativo el interés concedido a la historia de Abigail, y que, en adelante, ella será siempre llamada "la mujer de Nabal". Fue con ella que David comenzó la poligamia.

De esta manera, la noción misma de adulterio perdía todo sentido para David. Una nueva "aventura" sólo suponía para él una nueva concubina. La única diferencia con Betsabé, pues, era que ella estaba casada.

2. Además de su terrible carácter moral, el pecado de David con Betsabé tenía un componente político importante, puesto que era la traición del rey a dos de sus mejores hombres: Urías, oficial de la guardia real (2 Sam. 23:38) y Ahitofel, consejero de David y abuelo de Betsabé (2 Sam. 11:3 ; 23:34). Igualmente, David se deslegitimaba a sí mismo ante Joab, el asesino de Abner. David había permanecido en una situación de debilidad ante el jefe del ejército, por lo cual no había podido ejercer justicia por la muerte de Abner; en vez de hacerlo, David maldijo a Joab por su pecado (2 Sam. 4:39). Al dar órdenes a Joab para que Urías fuera muerto, David perdía su autoridad moral y se convertía, a sus ojos, como él.

3. El pecado continuo de David, acerca de la "proliferación" de sus mujeres, había tenido graves consecuencias en el ámbito familiar. David tenía gran número de hijos con sus muchas mujeres, con los cuales, es de imaginar, no mantenía relaciones normales entre padres e hijos, especialmente agravado por el hecho de que era el rey. Sus hijos, pues, tampoco tuvieron verdaderas relaciones fraternas. Todos eran hijos del rey, pero cada uno era hijo de su propia madre, y cada madre provenía de ambientes diferentes.

Amnón, el primogénito de David y el heredero legítimo de la corona, era hijo de una israelita de Jezzreel (2 Sam. 3:2), por tanto, de origen humilde y miembro del pueblo de Dios, mientras que Tamar y Absalón eran hijos de una princesa pagana, la hija del rey de Gesur. Demasiada disparidad, cuyo único vínculo no era más que la figura del rey-padre.

Esto fue, por tanto, un campo abonado para que se desarrollara la distancia y la rivalidad entre ellos. O incluso la atracción física, como ocurrió entre Amnón y Tamar. Es también significativo que se diga que el rey no habría negado el matrimonio entre los dos hermanastros (2 Sam. 13:13).

Con la tolerancia del pecado de Amnón, la figura y la autoridad del padre-rey se quiebran, y la familia acaba por romperse del todo.

03 Febrero 2013

32 COSAS SOBRE SPURGEON QUE QUIZÁ NO SEPAS.

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Rev. Stephen McCaskell

El 31 de enero de 2013 se cumplen 131 años de la muerte del gran predicador Charles Haddon Spurgeon. En su memoria quiero compartir con vosotros 32 hechos curiosos que quizá no sepáis sobre él.

1. Una mujer se convirtió al leer una sola página de uno de los sermones de Spurgeon que alguien había utilizado para envolverle la mantequilla que había comprado.

2. Spurgeon leyó "El Progreso del Peregrino" a la edad de 6 años y continuó leyéndolo hasta más de 100 veces durante su vida. 

3. Los sermones completos de Spurgeon durante su ministerio están compilados en una colección de 63 volúmenes. Contienen entre 20 y 25 millones de palabras, y son equivalentes a 27 volúmenes de la novena edición de la Enciclopedia Británica. La serie (el Púlpito de la calle New Park y el Púlpito del Tabernáculo Metropolitano) es el mayor conjunto de libros publicado jamás por un solo autor en la historia del Cristianismo.

4. La madre de Spurgeon tuvo 17 hijos, nueve de los cuales murieron en su infancia.

5. Cuando Charles Spurgeon tenía sólo 10 años, un misionero que estaba de visita, Richard Knill, dijo que aquel muchacho un día predicaría el evangelio a miles y que lo haría también en la iglesia de Rowland Hill, la iglesia protestante no anglicana más grande de Londres. Sus palabras se cumplieron al pie de la letra.

6. Spurgeon no fue admitido en la universidad porque una criada se equivocó de habitación y lo pasó a una sala diferente del despacho en el que el director estaba esperando para entrevistarle. Más tarde, él decidió no volver a solicitar su admisión cuando se convenció de que Dios le había hablado: "¿Buscas grandes cosas para ti mismo? No las busques"). 

7. La biblioteca personal de Spurgeon contenía 12.000 volúmenes, 1.000 de ellos impresos antes del año 1700. Esa biblioteca, con 5.103 libros en el momento en que se subastó, se encuentra actualmente en el Seminario Teológico Bautista de Midwestern.

 

16 Julio 2012

ARGULA VON GRUMBACH (1492-1563).

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Mujeres de la Reforma

 ARGULA VON GRUMBACH (1492-1563).

Argula von Grumbach fue una mujer valiente que alzó su voz y su pluma para defender la Reforma desde sus inicios. Argula tomó parte en los debates teológicos de la época, desarrollando una ardiente labor apologética a favor de las doctrinas bíblicas y en defensa de Lutero, Melanchton y otros reformadores. Se dice que fue la primera escritora protestante, y una de las pocas mujeres de su tiempo cuyos  poemas, cartas y escritos doctrinales se convirtieron en verdaderos bestsellers de la época, con decenas de miles de copias circulando entre el pueblo llano.

Argula comenzó a ser conocida por escribir en 1523 su famosa carta de protesta a la Universidad de Ingolstadt, que había obligado a retractarse de manera humillante a un joven profesor que había abrazado la fe reformada. La carta comenzaba así: "Al honorable, digno, ilustre, erudito, noble y excelso rector y a toda la facultad de la Universidad de Ingolstadt: Cuando oí lo que habían hecho a Arsacius Seehofer bajo amenazas de prisión y de hoguera, mi corazón y mis huesos se estremecieron. ¿Qué han enseñado Lutero y Melanchton excepto la Palabra de Dios? Vosotros los habéis condenado. No los habéis refutado. ¿Dónde leéis en la Biblia que Cristo, los apóstoles y los profetas encarcelaran, desterraran, quemaran o asesinaran a nadie? Nos decís que debemos obedecer a las autoridades. Correcto. Pero ni el Papa, ni el Káiser, ni los príncipes tienen ninguna autoridad por encima de la Palabra de Dios. No penséis que podéis sacar a Dios, a los profetas o a los apóstoles del cielo con decretos papales sacados de Aristóteles, que ni siquiera era cristiano. No ignoro las palabras de Pablo de que la mujer debe guardar silencio en la iglesia (1ª Tim. 1:2), pero, cuando ningún hombre quiere o puede hablar, me impulsa la Palabra del Señor cuando dijo "Aquel que me confiese en la tierra, Yo le confesaré y aquel que me niegue, Yo le negaré" (Mt. 10; Lc. 9). (...)

 

09 Febrero 2012

IDELETTE DE BURE, ESPOSA DE CALVINO.

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Mujeres de la Reforma.

Mujeres de la Reforma.

IDELETTE DE BURE, ESPOSA DE CALVINO.

“Ten siempre presente lo que busco hallar en ella; porque no soy yo uno de esos enamorados locos que abrazan incluso los vicios de sus amadas cuando pierden el juicio por la hermosa figura de una mujer. La única belleza que me satisface es esta: que ella sea casta, atenta, ni demasiado bonita ni fastidiosa, económica, paciente y cuidadosa de mi salud”.

Estos eran los requisitos que Juan Calvino buscaba en una esposa. Había permanecido soltero hasta la edad de 31 años, pero sus colegas reformadores William Farel y Martin Bucer le animaban a considerar la posibilidad del matrimonio por causa de su salud, de una casa en orden y de liberarse de esas preocupaciones para servir mejor a la iglesia. Incluso llegaron a ofrecerse para echarle una mano en el asunto, pero después de dos intentos fallidos, la cosa quedó en manos de la providencia.

En 1538 Calvino marchó al exilio desde Ginebra y fijó su residencia en la ciudad de Estrasburgo, en Alemania. Durante este periodo pastoreaba una congregación de refugiados franceses entre los cuales estaban John Stordeur, de la ciudad de Liege, y su esposa Idelette de Bure. Stordeur había sido anabaptista, y se dice que se convirtió a la fe reformada a través de Calvino. Dos años más tarde, la peste asoló Estrasburgo llevándose la vida de Stordeur y dejando a su esposa viuda con dos niños. Aunque no se sabe nada de su noviazgo, Juan Calvino e Idelette se casaron en agosto de 1540.

En la correspondencia de Calvino encontramos muy poca información sobre los ocho años y medio que duró su matrimonio, y muy poco se sabe también de la misma Idelette, pero debió ser una mujer notable y una gran ayuda para el reformador de Ginebra. Su marido la llamaba “una mujer de raras cualidades” y “la fiel ayudante de mi ministerio”. Teodoro de Beza también la describe como una “dama sobria y honorable”.

Su vida no fue fácil. Vivir en el siglo XVI ya era bastante difícil si lo comparamos con nuestros niveles de vida actuales, con epidemias continuas, falta de cuidado médico y turbulencias civiles y políticas. Pero lo más importante y evidente era el llamamiento de Dios a la vida de su marido para recuperar y defender la fe una vez dada a los santos. Calvino creía que la lámpara de la Palabra se había extinguido del todo en Europa, y sólo podía recuperarse a través de una exposición fiel de las Escrituras. Esto implicaba predicar diez veces en quince días, dar conferencias sobre teología, y dedicar mucho tiempo al estudio y a escribir. Además de esta inmensa tarea, Calvino era fiel en las visitas a los enfermos y en pastorear el rebaño que le había sido encomendado. Así pues, Idelette no era el objeto fundamental del amor y la devoción de su marido, dado que aunque imperfecto, pertenecía a Dios. Esto requería una falta total de egoísmo y un espíritu amable y generoso en la esposa de un hombre así, que sólo podía venir de la gracia divina. Pero ella era de un solo corazón y una sola mente con su marido, porque “lo que ella siempre le aconsejaba era ser fiel a Dios a cualquier precio; y para que no se viera tentado a apartarse de su misión o a apartar el cumplimiento consciente de su deber pensando en la comodidad de su mujer, ella le aseguraba siempre su voluntad para compartir juntos los peligros que pudieran sobrevenirle”.

Idelette vivió bajo la sombra de la persecución tanto en casa como en el extranjero. Su marido era considerado como un gran hereje por la Iglesia Católica Romana, y habría sufrido el mismo destino que otros mártires protestantes franceses de haber sido capturado. En Ginebra su vida se hallaba bajo constante amenaza por parte de los Libertarios, que se oponían a todas sus reformas morales. No sabía si un día lo arrojarían al río para que se ahogara o al día siguiente lo lincharía una multitud enfurecida. Algunos ciudadanos le ponían a sus perros el nombre de Calvino para demostrar públicamente su opinión acerca de él.

A todo esto se añadió aún más tristeza. Su primer hijo, Jacques, nació prematuramente en 1542 y murió poco después. Pero incluso en aquella desgracia, la soberanía de Dios fue un ancla para sus almas. “El Señor ciertamente nos ha infligido una amarga herida con la muerte de nuestro hijo. Pero Él es Padre y sabe lo que es necesario para sus hijos”. Dos años después, Idelette dio a luz a una hija que moriría de fiebres, y más tarde a un tercer hijo que también murió en la infancia, de lo cual ella nunca se recuperó.

Calvino no se separó de la cama de su esposa hasta que murió a la edad de 40 años en marzo de 1549, probablemente de tuberculosis. Pierre Viret describe la condición de su amigo como “un corazón tan roto y lacerado” que a la vez buscaba la fuerza para que la pena no lo venciera y poder seguir cumpliendo con sus deberes. Calvino nunca volvió a casarse.

Respecto al impacto duradero que Idelette supuso en la vida y el ministerio de su marido, dejaremos que sea el propio Calvino el que hable por sí mismo: “Sabes bien qué tierna, o más bien blanda, es mi mente. Si no se me hubiera concedido un poderoso autocontrol, no podría haber resistido tanto tiempo. Y ciertamente, la mía no es una clase de dolor corriente. He sido privado de la mejor compañía de mi vida, de una que, si hubiera estado así dispuesto, habría compartido con gusto no sólo mi pobreza sino también mi muerte. Durante su vida, ella fue la fiel ayudante de mi ministerio. Nunca experimenté por su parte la más mínima pega. Nunca me creó ningún problema, y procuraba no preocuparme durante todo el curso de su enfermedad, y estaba más ansiosa por sus hijos que por ella misma. Como yo me temía que estas preocupaciones mías podrían molestarla, tres días antes de su muerte le mencioné que no dejaría de cumplir con mi deber hacia sus hijos. A lo que ella, yendo directamente al grano, respondió: “Ya los he encomendado a Dios”. Cuando le dije que no me impidiese cuidar de ellos, ella contestó: “Ya sé que no dejarás de cuidar lo que sabes que te ha sido encomendado por Dios”. Su bondad era tan grande que parecía haber abandonado ya el mundo.

Sobre la hora sexta del día, en la que entregó su alma al Señor, nuestro hermano Bourgouin (un anciano de la iglesia de Ginebra) le dirigió algunas piadosas palabras, y mientras lo hacía, ella habló en voz alta, para que todos vieran que su corazón se estaba levantando por encima de este mundo. Porque estas fueron sus palabras: “¡Oh resurrección gloriosa! ¡Oh, Dios de Abraham y de todos nuestros padres, en Ti tan confiado los fieles durante tantos siglos pasados, y ninguno de ellos confió en Ti en vano! ¡Yo también esperaré!”

Persis Lorenti.

http://christinalangella.com/2011/11/02/women-of-the-reformation-idelette-de-bure-calvin-by-persis-lorenti/

16 Enero 2012

JEANNE D´ALBRET, REINA DE NAVARRA.

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CRISTIANOS EN LA HISTORIA (Mujeres de la Reforma).

Jeanne era hija de Margarita, la reina de Navarra, llamada la “madre” de la Reforma y prima de Renée de Francia. Era una princesa que contó con la mejor educación y todos los privilegios de su rango. Sin embargo, debía pagar un alto precio por ello. A los 12 años, a instancias de su tío el rey de Francia, (a quien va dirigida la introducción de la “Institución de la Religión Cristiana” de Calvino), fue prometida contra su voluntad al duque de Cleeves. Aquello era un pacto político que su tío veía como una esperanza de establecer una alianza entre Francia y Alemania. Jeanne escribió una protesta contra el asunto en la cual, a pesar de su tierna edad, da muestras de un espíritu libre y un valor poco común. El documento decía: “Yo, Jeanne de Navarra, continuando con mis protestas anteriores en las que persisto, afirmo y declaro contra el matrimonio propuesto entre mi persona y el duque de Cleeves porque va contra mi voluntad, y nunca he dado mi consentimiento, y jamás lo haré. Cualquier cosa que diga o haga después de este momento en otro sentido habrá sido por causa de la fuerza, contra mi voluntad, por miedo al rey Francisco I, a mi padre el rey o a mi madre la reina, que me tienen amenazada y castigada por mi institutriz, que me ha dicho que yo sería la causa de la ruina y la destrucción de mis padres y de su casa … No sé ya a quién apelar excepto a Dios, cuando veo que mis padres me han abandonado. Les dije que nunca amaría al duque de Cleeves y que no quiero tener nada que ver con él.”

Tras la boda, Jeanne no viviría con su marido hasta que cumpliera 15 años, así que volvió a vivir con sus padres. En este punto, su madre se hizo cargo de su educación y trajo a los mejores maestros reformados para instruirla en la fe reformada. Tanto Guillermo Farel como Juan Calvino visitaron la casa real en este periodo. Sin embargo, 18 meses después de la boda, el duque de Cleeves forjó una alianza con el emperador Carlos V y renunció a su alianza con Francia, volviendo la espalda a la fe protestante y adhiriéndose a la lucha por la restauración del Catolicismo. Sin embargo, la hermana del duque, Sabella, plantó cara a Carlos V y lo desafió, defendiendo la ciudad contra él a pesar de la actitud de su hermano. Otra gran mujer que se mantuvo firme.

La reina Margarita y su hermano el rey de Francia se enfurecieron y buscaron por todos los medios la anulación del matrimonio de Jeanne. El duque de Cleeves ya no era tan buen partido para Jeanne. El matrimonio nunca se había consumado, y utilizaron las protestas escritas por la muchacha para apelar al papa como una razón legítima para la anulación, así que finalmente Jeanne obtuvo su libertad. Los tres años siguientes fueron, probablemente, los más libres de su vida. Tuvo muchos  pretendientes, incluyendo el rey de Portugal y el infame duque de Guisa. Sin embargo, ella eligió a Antonio de Borbón, diez años mayor que ella. Jeanne lo amaba y, durante un tiempo, fueron felices. Era un militar valiente y notable, y de aspecto muy apuesto.

La madre de Jeanne, Margarita, murió sólo un año más tarde. Su primer hijo, nacido unos dos años después de la boda, murió debido a la negligencia de sus niñeras. El segundo también murió. Finalmente Jeanne dio a luz a Enrique, que más tarde se convertiría en Enrique IV de Francia. Dos años después de nacer, murió también el padre de Jeanne y ella se convirtió en reina de Navarra a los 27 años.

Dos meses después de la muerte de su padre, e inspirada por su prima Renée de Francia, hizo una profesión pública de fe reformada. La Jezabel de su época, Catalina de Médicis, conspiraba para destruir a Jeanne y urdió un complot para separarla de su marido. Su objetivo era atraerle de nuevo al Catolicismo Romano y arrebatarles sus tierras de Navarra.

Jeanne sabía lo que pasaba y levantó un ejército para proteger el Reino de Navarra. Cuantas más amenazas y persecuciones recibía por haberse adherido a la fe reformada, más valiente era en su defensa pública a favor de ella y de su Dios. Sin embargo su marido, aunque fuerte y valeroso en el campo de batalla, no lo fue tanto en esta ocasión, y pronto se inclinó del lado de los Guisa volviendo al Papismo y renunciando a la fe reformada. Se fue a París y exigió que su esposa se fuera con él. Jeanne no quería abandonar su Reino, que se había convertido en un refugio seguro para los hugonotes, pero se sometió a los deseos de su esposo. Entonces él exigió que le acompañase a misa. Catalina de Médicis había estado presionando para ello. Jeanne respondió: “Si tuviera mi reino en una mano, y mi hijo en la otra, a ambos los tiraría a las profundidades del mar antes que ir a misa”. Por este acto de desafío, Antonio le quitó a su hijo y lo educó en el Catolicismo, aunque el muchacho siempre permaneció fiel a su madre.

Era público y notorio que Antonio había abandonado la fe, y también comenzó a serle infiel a su esposa, una y otra vez. Todo el mundo quería apoderarse de sus dominios: España estaba muy interesada, y también Roma. Sin embargo, Jeanne se mantuvo firme en el Señor y Su causa, y nunca vaciló. A la muerte de su marido, buscó adelantar la causa de la Reforma por todos los medios en el reino de Navarra. Teodoro de Beza envió, por petición suya, una docena de pastores para predicar el evangelio en Navarra. Uno de ellos dijo de ella: “La reina de Navarra ha desterrado toda idolatría de sus dominios y ha sentado un ejemplo de virtud con un coraje increíble”.

Cuando el embajador español le dijo que no iban a tolerar el calvinismo tan cerca de las fronteras de España, Jeanne contestó: “Aunque sólo soy una pequeña princesa, Dios me ha dado el gobierno de este país para que lo dirija según el Evangelio y le enseñe las leyes de Dios. Confío en Él, que es más poderoso que el rey de España”.

Ella continuó protegiendo en avance de la causa de Cristo en su reino, y cuando llegaron a sus oídos las maquinaciones para perpetrar una masacre de hugonotes, reunió tropas en su territorio con prontitud, de modo que la masacre de San Bartolomé fue detenida por la fortaleza de esta “pequeña princesa” durante ocho años. Declaró:”La causa de Dios es más querida para mí que mi hijo”.

Cuando la obligaron a huir a La Rochelle, allí estaba ella, animando a las tropas. Se mantuvo al lado de un joven soldado que se quejaba porque tenían que amputarle el brazo, consolándole y sosteniendo su mano mientras el cirujano procedía. A la muerte de uno de sus grandes generales, cuando la moral de las tropas estaba por los suelos y ella misma lamentaba la pérdida de aquel gran hombre y querido amigo, volvió a consagrarse a sí misma, sus tierras, su riqueza, su hijo y su vida a Dios y a la causa de los hugonotes. Salió a arengar a las tropas en un último intento de darles aliento y subir su moral diciendo: “Hijos de Dios y de Francia, probad vuestro valor, soldados; os ofrezco todo lo que tengo, mis dominios, mis riquezas, mi vida, mi hijo y todo lo que es querido para mí. Juro defender hasta el final la sagrada causa que ahora nos une”.

Se ocupó de que el Nuevo Testamento circulase traducido a la lengua del pueblo. Ella misma asumió el coste de ver traducido y distribuido entre sus súbditos también el Catecismo de Ginebra. En un tratado de paz en el que se empeñó con todo su poder, consiguió que durante dos años pudiera dedicarse a restaurar su reino, en un estado lamentable. Incluso hoy muchos se refieren a ella como la buena reina que hizo que Navarra prosperase.

Cuando Catalina de Médicis y su ejército le conminaron a entregar las armas y rendirse, contestó: “Hemos llegado a la determinación de morir todos nosotros antes que abandonar a nuestro Dios y nuestra religión reformada, que no podemos mantener a menos que se permita la adoración pública, igual que un cuerpo humano no puede subsistir sin comida y bebida”. Este desafío logró de nuevo una paz transitoria, aunque frágil.

Catalina de Médicis quería que Enrique, el hijo de Jeanne, se casara con su hija Margarita. Jeanne sabía que oponerse podría suponer la ruina de los hugonotes, así que visitó París para negociar la boda y salió horrorizada al ver la maldad y la impiedad que campaban a sus anchas en la corte real. Escribió a su hijo explicándole que lo que querían era separarle de Dios y de ella misma, y que nadie podría vivir allí, en aquella atmósfera de pecado y permanecer puro o seguir vivo espiritualmente hablando. Sin embargo, no se opuso al matrimonio mientras Enrique sacara a su esposa de allí después de la boda y vivieran retirados de la corte real de los Médicis.

Jeanne llegó a París para la boda de su hijo e inmediatamente comenzó a sentirse enferma. Se ha demostrado que fue envenenada. Otra víctima de la crueldad de los Médicis. Las últimas palabras que pronunció se referían a “las muchas aflicciones que he soportado desde mi juventud, pero ahora deseo retirarme y marchar a estar con Dios”. Se dice que murió con la más dulce y hermosa de las sonrisas en los labios. Dos meses después de su muerte, la masacre del día de San Bartolomé finalmente ocurrió, al no estar presente quien la había sujetado durante ocho años.

Jeanne lo dio todo por la causa de Cristo: salud, riqueza, vida y reino. Fue la Débora de los hugonotes, para la cual la gracia de Dios era suficiente. Amó a su Señor con todo su corazón, mente y alma, y como Débora podía haber dicho: “Perezcan todos tus enemigos, oh Señor, mas los que te aman sean como el sol cuando sale en su fuerza” (Jueces 5:31).

El legado de Jeanne D´Albret es haber sido una mujer que ejemplificó cómo vivir confiando en Dios en todas las circunstancias, no valorando las cosas del mundo por encima de la gloria de Dios, cómo estar dispuesto a tomar la cruz y seguirle a Él incluso si al hacerlo lo perdemos todo.

Su salmo favorito era el salmo 31, irónicamente casi un espejo de su vida. Escrito por un rey David perseguido, acosado, oprimido pero piadoso. “Sólo una pequeña princesa”, Jeanne D´Albret, reina de Navarra, de la que el mundo no era digno, nació con privilegios poco corrientes, tuvo una vida de aflicciones poco corrientes pero permaneció fiel con una fe poco corriente.

Gloria a Dios por la maravillosa nube de testigos que tenemos para animarnos y fortalecernos en nuestra fe.

 

Deejay O´Flaherty  (www.apuritanatheart.com )

http://christinalangella.com/2011/11/10/women-of-the-reformation-jeanne-dalbret-uncommonly-favoured-uncommonly-fettered-and-uncommonly-faithful-the-deborah-of-the-hugeonots-by-deejay-oflaherty/

17 Diciembre 2011

RENÉE DE FRANCIA.

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Mujeres de la Reforma.

Renée, la segunda hija del rey Luis XII y de Ana, duquesa de Bretaña, conoció desde muy temprano en la vida el dolor por la muerte prematura de su padre y de su madre, con sólo un año de diferencia, quedando huérfana con sólo 4 años. Fue enviada a vivir con su tío y su educación estuvo a cargo de una dama de compañía muy cercana a su madre, llamada Michelle de Saubonne, que instruyó fielmente a la inteligente muchacha en todas las áreas del conocimiento, incluida la fe reformada que ella misma practicaba. Se dice de Michelle que "Su religión era de una clase más pura que la que era corriente en aquellos tiempos". Renée y su hermana mayor, Claudia, la futura reina, amaban profundamente a aquella dama por la gran bendición que supuso para sus vidas. La joven princesa era conocida por su sencillez y su generosidad. Su caridad fluía hacia los necesitados, los abandonados y los oprimidos. Amaba verdaderamente "el lujo de hacer el bien". Su querida prima y amiga Margarita de Angulema, la futura reina de Navarra, influyó mucho en Renée. Aún siendo una chiquilla, el dolor volvió a visitarla con la pérdida de su querida hermana Claudia, que murió en sus brazos el 26 de julio de 1524 a la tierna edad de 25 años. La mano de la providencia había infligido un fuerte golpe sobre su rostro, habitualmente alegre. "Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría" (Salmo 30:5).

05 Diciembre 2011

JOAN WASTE.

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Cristianos en la Historia (Mujeres en la Reforma)

Los libros de historia registran que el 1 de agosto de 1556 Joan Waste se convirtió en una de las casi 300 personas que fueron quemadas en la hoguera por herejes durante las persecuciones de la reina María Tudor. Sin embargo, su vida y su muerte son mucho más que una estadística en el reino de Dios, porque Joan fue un vaso dispuesto a ser usado por las manos de su Dios, dócil a la causa de Su gloria. Esta mujer desconocida de la Reforma, que no era noble ni poseía una vasta educación, resume la esperanza que podemos tener en nuestro Señor y Dios. Su testimonio resuena a través de los siglos como muestra de la gloria que nuestro gran Dios puede hacer brillar a partir de nuestras vidas para Su nombre si estamos dispuestos a tomar nuestra cruz y seguirle.

03 Diciembre 2011

ANNA REINHARD, ESPOSA DE ZWINGLIO.

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Cristianos en la HIstoria. (Mujeres de la reforma)

Anna Reinhard, a la que su marido siempre se refería como “su queridísima ama de casa”, fue la amada esposa de Ulrico Zwinglio. La gente también se refería afectuosamente a ella como “la Dorcas apostólica”, lo cual arroja mucha luz sobre el caritativo corazón de esta alma amable.

Anna nació en 1487 y se convirtió en una hermosa mujer que se casó con John Meyer von Knonau, que procedía de una familia aristocrática, al contrario que ella. Cuando su padre descubrió el matrimonio, le desheredó, dejando a John y a su familia que se apañaran por su cuenta. En 1511, John tuvo que unirse al ejército suizo y viajar a Italia para luchar en la guerra contra Francia. Después de muchas campañas militares, regresó a casa gravemente enfermo y murió poco después, dejando a Anna con tres niños: un hijo y dos hijas.

04 Octubre 2010

CRISTIANOS EN LA HISTORIA.

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El pasado 20 de Abril de 2009, iniciamos una serie de artículos biográficos sobre creyentes confesos que dejaron un importante legado.
El motivo de publicar estas “mini-biografías” tituladas Cristianos en la Historia, parte de una inquietud personal que viene dada al leer la biografía de Jonathan Edwards. Para mí fue de mucha bendición y de ayuda, por lo que creí que sería bueno compartir con los demás algunos aspectos de la vida de hombres de fe cuyas biografías se han escrito para comprobar las grandes y maravillosas obras que el Señor ha hecho por su pueblo, aun en medio de tanto dolor y sufrimiento.
A medida que uno va leyendo sobre la vida de otros hermanos va tomando conciencia de la obra de Dios a lo largo de la historia, y ya que en su voluntad y providencia ha querido que las vidas de estos hombres hayan quedado en los escritos, es un buen asunto poder usar un poco de nuestro tiempo para leerlos.
No hay que decir que estos artículos son una pequeña toma de contacto para dar a conocer a estos hombres, pues para entrar en más detalle existen biografías más extensas, dignas de leer con más detenimiento.

Últimos Comentarios

  • Bueno, pues yo soy uno de estos ignorantes que cree en el poder de Dios, no ya para sanar a una persona con metástasis sino para algo...
    Carles

    Carles

    08. Mayo, 2013 |

  • No me sirvió, que mujeres de la reforma, más bien hombres de la reforma
    ricardo andres

    ricardo andres

    05. Mayo, 2013 |

  • Esto no me sirvió de ayuda necesito una manera facil no ponerme a leer todo eso y sacar un resumen.
    kendy natalia castañeda

    kendy natalia castañeda

    14. Abril, 2013 |

  • Como supo Spurgeon de mi??...Alabo al Señor!!
    Raymundo

    Raymundo

    17. Marzo, 2013 |

  • Cuando uno se propone,a un tronco seco podemos hacerlo florecer,más cuando nos demos cuenta del porqué y para que se vive,siempre se...
    humberto

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    15. Marzo, 2013 |

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