31 Enero 2012
1. Empieza a leerla en este mismo día. La manera de hacer una cosa es hacerla, y la manera de leer la Biblia es ¡empezar a leerla! No es meramente tener la intención de hacerlo, o desearlo, o decidirlo, o proponérselo, o pensar en ello lo que te hará avanzar ni un solo paso. Debes comenzar a leerla positivamente. No hay atajos en esto, como no los hay en el asunto de la oración. Si no sabes leer, debes convencer a alguien de que te lea. Pero de alguna forma, bien sea a través de tus propios ojos o de tus oídos, las palabras de la Escritura deben pasar ante tu mente de una manera real.
2. Lee la Biblia con un sincero deseo de comprenderla. No pienses ni por un momento que el gran objetivo es pasar un determinado número de páginas, y que no importa si las entiendes o no. Algunas personas ignorantes parecen imaginar que ya lo tienen todo hecho si avanzan tantos capítulos al día, aunque no tengan ni idea de qué tratan, y sólo saben que han puesto su marcapáginas un poco más adelante de lo que estaba. Esto es convertir la lectura de la Biblia en un ritual. Establece en tu mente como principio general que una Biblia que no se comprende es una Biblia que no hace ningún bien. Dite a ti mismo cuando leas “¿De qué trata esto?” Excava en busca del significado igual que excavaría un hombre que buscase oro.
3. Lee la Biblia con fe infantil y con humildad. Abre tu corazón cuando abras el Libro de Dios y di “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Decide creer implícitamente lo que encuentres allí, aunque pueda ir en contra de tus propios deseos y prejuicios. Decide recibir de corazón cada afirmación de verdad – tanto si te gusta como si no. Ten cuidado con ese miserable hábito en el que caen algunos lectores de la Biblia: reciben algunas doctrinas porque les gustan, y rechazan otras porque les condenan a ellos mismos o a algún amigo suyo. En este caso, ¡la Biblia es inútil! ¿Es que vamos nosotros a ser jueces de lo que debería estar en la Palabra de Dios? ¿Sabemos más que Dios? Toma la resolución en tu mente de recibirlo todo y creerlo todo, y lo que no puedas comprender, tómalo confiando. Recuerda, cuando oras estás hablando con Dios, y Dios te oye. Pero cuando lees la Biblia, Dios te está hablando a ti, y tú no tienes que dictar, sino escuchar.
4. Lee la Biblia con un espíritu de obediencia y buscando auto-aplicarla. Siéntate a estudiarla diariamente decidido a vivir según sus reglas, a descansar en sus afirmaciones y a actuar según sus mandatos. Considera, mientras viajas por cada capítulo “¿Cómo afecta esto a mi forma de pensar y a mi conducta diaria? ¿Qué me enseña?” Es una obra pobre leer la Biblia por mera curiosidad y por razones especulativas, para llenarte la cabeza y almacenar simples opiniones, si no permites que el Libro influya en tu corazón y en tu vida. ¡La Biblia que mejor se lee es la que más se practica!
5. Lee la Biblia diariamente. Convierte en parte de tu día la lectura y meditación sobre alguna porción de la Palabra de Dios. Los medios privados de gracia son tan necesarios cada día para nuestras almas como la comida y el vestido lo son para nuestros cuerpos. La comida de ayer no alimentará al trabajador hoy, y la comida de hoy no le alimentará mañana. Haz como hacían los israelitas en el desierto. Recoge tu maná fresco cada mañana. Elige tus propios tiempos y horas. No hagas lectura al azar y te des prisa. Dale a tu Biblia la mejor y no la peor parte de tu tiempo. Pero cualquiera que sea el plan que sigas, que sea una regla de tu vida visitar el trono de gracia y la Palabra de Dios cada día.
6. Lee toda la Biblia, y léela de una manera ordenada. Me temo que hay muchas partes de la Palabra que muchas personas nunca leen. Esto es, como poco, un hábito muy presuntuoso. “Toda la Escritura es provechosa” (2ª Tim. 3:16). A este hábito podemos achacar la falta de perspectivas equilibradas de la verdad, tan común en estos tiempos. Algunas personas leen la Biblia como un eterno sistema de “picoteo”. Parecen no tener ninguna noción de ir recorriendo periódica y regularmente todo el Libro.
7. Lee la Biblia justa y honestamente. Decide tomarlo todo en su sentido más llano y obvio, y trata todas las interpretaciones forzadas con cierta sospecha. Como regla general, lo que parece que un versículo de la Biblia quiere decir, ¡es lo que quiere decir! La regla de Cecil es muy valiosa: “La forma correcta de interpretar la Escritura es tomarla tal como la encontramos, sin ningún intento de forzarla para que se ajuste a ningún sistema teológico particular”.
8. Lee la Biblia con Cristo continuamente a la vista. El gran objetivo principal de toda la Escritura es testificar de Jesús. Las ceremonias del Antiguo Testamento son sombras de Cristo. Los jueces del Antiguo Testamento son tipos de Cristo. Las profecías del Antiguo Testamento están llenas de los sufrimientos de Cristo y de la gloria de Cristo que está por venir. La primera venida y la segunda, la humillación del Señor y Su reino glorioso, Su cruz y Su corona brillan por todas partes en la Biblia. ¡Atente a esta pista, y leerás tu Biblia bien!
Podría añadir algunas cosas más, si me lo permitiera el espacio. Sin embargo, aunque estos consejos son pocos y breves, los hallarás más provechosos cuanto más los apliques.
http://jcrylequotes.com/2012/01/23/8-profitable-ways-to-read-the-bible/
Comentarios (1)
Esto no me sirvió de ayuda necesito una manera facil no ponerme a leer todo eso y sacar un resumen.