Nunca tendrás el poder de vivir una vida piadosa fructífera hasta que elijas la Palabra de Dios como tu autoridad final. Así que deja que te haga una pregunta: ¿Has decidido obedecer la Palabra de Dios? Tristemente, muchas personas tratan la Biblia como un penoso sustituto para su propia autoridad.
- Algunas personas tratan la Biblia como una bandeja de canapés.
Si mi mujer y yo llegáramos a tu casa para cenar, seguro que enseguida nos ofrecerías una bandeja de canapés para picar. Yo la miraría y diría: “Ese tiene una pinta estupenda, pero probablemente tiene muchas calorías … Mejor quiero éste otro”.
Muchas personas picotean y eligen pasajes de la Biblia basándose en aquello que mejor se acopla a sus gustos:”De verdad que me gusta esa parte de Romanos 8 que trata de cuánto me ama Dios, y también ese trozo de 2ª Corintios 12 que dice que la gracia de Dios es suficiente, pero me voy a saltar las partes que hablan del perdón, el arrepentimiento o el infierno”.
La Biblia no es tu autoridad mientras estés “picoteando” y eligiendo lo que vas a aceptar y lo que no.
- Algunas personas tratan la Biblia como un seguro de coches.
En una emergencia, necesito la Biblia, pero dudo que vaya a tener ninguna crisis hoy, así que creo que paso. Técnicamente, deberías levantarte y pasar un tiempo en la Palabra de Dios, pero en lugar de hacer esto, te bebes el café y sales corriendo por la puerta. Probablemente todo saldrá bien hoy sin ella.
- Algunas personas tratan la Biblia como un cinturón de seguridad.
Claro que te pones el cinturón, pero sólo lo haces porque lo dice la ley. Y porque esa machacona alarma del coche no va a dejar de sonar hasta que te lo pongas. Si pudieras eliminarla, creo que te pondrías el cinturón mucho menos.
Algunas personas tratan la Biblia así. La leo porque es lo que hay que hacer, y porque me siento culpable si no lo hago, y esos pensamientos de culpa siguen resonando en mis oídos. Así que para que esa alarma deje de sonar, pasas unos cuantos minutos ojeándola cada día.
En vez de ser una autoridad que guía tu vida, la gente minimiza la Biblia tratándola como:
- Una bandeja de canapés, en la que puedes escoger.
- Un seguro de coches, que te alegras de tener, pero sólo en una emergencia.
- Un cinturón de seguridad, una pequeña molestia que debes asumir.
Qué triste. Si esto caracteriza tu modo de pensar de alguna forma, vuelve a dar prioridad a la Palabra de Dios en tu vida, y deja que sea verdaderamente tu autoridad última y final.
Carles
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