Alguien ha dicho que "el estudio apropiado de la humanidad es el hombre". Yo no voy a oponerme a esa idea, pero creo que es igualmente cierto que el estudio apropiado de los elegidos de Dios, es el propio Dios. El estudio apropiado del cristiano es la Deidad. La ciencia más elevada, la especulación más sutil, la filosofía más poderosa que puedan jamás atraer la atención de un hijo de Dios, es el nombre, la naturaleza, la Persona, la obra, los hechos y la existencia de ese grandioso Dios, a quien el cristiano llama Padre.
En la contemplación de la Divinidad hay algo extraordinariamente beneficioso para la mente. Es un tema tan amplio que todos nuestros pensamientos se pierden en su inmensidad; tan profundo, que nuestro orgullo se ahoga en su infinitud. Nosotros podemos abarcar y enfrentar otros temas; en ellos sentimos una especie de autosatisfacción y proseguimos con nuestro camino pensando: "he aquí que yo soy sabio". Pero cuando nos aproximamos a esta ciencia de las ciencias y encontramos que nuestra plomada no puede medir su profundidad y que nuestro ojo de águila no puede ver su altura, nos alejamos pensando que el hombre vano quisiera ser sabio, pero que es como un burrito salvaje y entonces exclama solemnemente: "soy de ayer y no sé nada". Ningún tema de contemplación tenderá a humillar la mente en mayor medida que los pensamientos de Dios. Nos veremos a obligados a sentir:
Carles
08. Mayo, 2013 | #
ricardo andres
05. Mayo, 2013 | #
kendy natalia castañeda
14. Abril, 2013 | #
Raymundo
17. Marzo, 2013 | #
humberto
15. Marzo, 2013 | #